Reflexión final
Al comenzar CAS no imaginaba todo lo que iba a aprender ni la cantidad de experiencias que viviría durante estos dos años. Ha sido una de las mejores partes del Bachillerato Internacional, ya que me ha permitido salir de mi rutina, conocer nuevas realidades y dedicar parte de mi tiempo a actividades que han ayudado al prójimo y que me han enseñado a mejorar como persona.
Gracias a CAS he desarrollado habilidades como la organización y la iniciativa. Actividades como las clases particulares de matemáticas, la animación infantil o el proyecto Illumia me han enseñado que ayudar a los demás también implica aprender y crecer personalmente. Además, he descubierto que muchas veces los pequeños gestos pueden marcar una gran diferencia en la vida de alguien.
A nivel artístico, CAS me ha permitido seguir desarrollando mi pasión por el canto, la interpretación y el baile. Participar en proyectos, actuaciones y actividades relacionadas con las artes escénicas me ha ayudado a ganar confianza en mí misma y a valorar aún más aquello a lo que quiero dedicar mi futuro.
Sin embargo, lo más importante que me llevo de esta experiencia es haber aprendido a ser más abierta, empática y valiente a la hora de enfrentar nuevos retos. CAS me ha demostrado que siempre hay algo nuevo que aprender y que salir de la zona de confort suele traer las mejores experiencias.
Termino esta etapa muy agradecida por todo lo vivido, por las personas que he conocido y por los aprendizajes que me acompañarán más allá del colegio. Sin duda, ha sido una experiencia que recordaré con mucho cariño. No me queda más que agradecer a esta asignatura por impulsarme a vivir tantas experiencias.